Editorial

Este semestre hemos sido testigos de varios procesos. Por un lado, en esta Universidad se ha impulsado un intento de reforma que aún esta en curso, la cual guarda grandes similitudes con ciertos procesos mundiales, como el plan Bolonia. Por otro lado hemos sido testigos de cómo se ha ido incrementando la sensación de inseguridad dentro de nuestros campus, algo nada ajenos con lo que sucede afuera de estos.

Siguiendo con lo anterior, como no somos una isla UC, alejada de la realidad, que ejemplo mas claro que la reforma universitaria impulsada por la Federación de estudiantes, controlada en estos momentos por el NAU. Esta recoge variados postulados presentados en el informe emanado desde la OCDE y se parece (oh!!) misteriosamente al plan Bolonia europeo, o al menos es evidente que va en la misma tendencia. Esto responde a un proyecto que se esta estructurando a nivel mundial; es cosa de ver las distintas reformas para modernizar los distintos sistemas y hacer más eficiente el capitalismo. En síntesis, responde al capitalismo y apunta a él, y no a las necesidades de la sociedad.

Por otro lado, el problema de la seguridad, no es algo exclusivo de San Joaquín de Ingeniería o Derecho. Si vemos las noticias o leemos El Mercurio, nos daremos cuenta que en todos lados se esta viviendo la misma realidad; a pesar de que las cifras digan lo contrario (que la delincuencia esta descendiendo) y las cárceles chilenas sean de las más llenas de Latinoamérica. Además, si seguimos con las cifras, podemos ver que aumentar el número de policías, carabineros, gope, swat y demases, no esta ayudando a solucionar la delincuencia, ya que más allá visión esteriotipada que nos dan los medios, esta tiene profundas razones sociales. Así mismo, hacer un mini plan cuadrante dentro de los campus tampoco servirá, a menos que cada uno de nosotros quiera entregar las credenciales en la puerta.

Así, no basta con decir que el sistema educativo funciona mal, ni tampoco con atacar los síntomas de la “degeneración de la sociedad”, sin darse cuenta que los sucesos responden a un marco dado, que si bien no los determina, si los influye en gran medida. Este marco es el capitalismo, que quiéralo o no, sí envía directrices mundiales, si asesora a los gobiernos, dinamizando los procesos de marginación a gran escala.

Ante esto, debemos buscar los pasos que nos lleven a una solución definitiva. A cuestionar no solo la eficiencia ni lo mala onda del capitalismo, para buscar uno más humano. Debemos hacernos preguntas que apunten a respuestas que nos lleven a cambiar las dinámicas totales. A romper no solo con los síntomas, sino a las razones de fondo que busquen, en fin, terminar con el capitalismo.

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